El sistema de salud pública y de previsión social en Paraguay atraviesa uno de sus momentos más críticos, asfixiado por deudas y fallas estructurales que afectan de manera directa a los pacientes.
Edgar Villalba, representante del Centro de Importaciones y de la Cámara de Representantes e Importadores de Productos Farmacéuticos (CRIPFA), participó del programa El Péndulo, donde encendió las alarmas ante un panorama poco alentador.
El mismo señalo que la deuda del Estado con las empresas proveedoras de medicamentos e insumos ya asciende a los US$ 1.000 millones.
Para dimensionar la gravedad de la cifra, el presupuesto anual asignado a medicamentos en el país ronda apenas los USD 400 millones, lo que significa que la deuda acumulada duplica ampliamente la capacidad financiera.
“La deuda con todas las farmacéuticas es de USD mil millones. El nuevo ministro de Economía tuvo la predisposición de darnos unos plazos para pagar; en abril se pagó una parte, pero la deuda sigue siendo muy alta”, indicó Villalba.
La falta de pago no solo asfixia financieramente a las empresas del sector, sino que destruye cualquier posibilidad de planificación.
“Nosotros no sabemos cuánto vamos a cobrar el mes que viene”, advirtió Villalba, apuntando además a un grave déficit administrativo en la gestión pública.
En los últimos años ha incrementado la infraestructura física, pero sin la planificación de capital humano necesaria.
De acuerdo con las observaciones del gremio, en el último periodo aumentaron las consultas en centros de salud pública con asegurados del Instituto de Previsión Social (IPS), quienes acuden a la red pública ante la escasez de respuestas en la previsional, o viceversa, saturando de manera cruzada ambos subsistemas que ya operan al límite de sus capacidades.
